EL PAYADOR PERSEGUIDO (1965)

Indice

El payador perseguido
Hermanito del mundo
Campo mojado
Soneto para Reguera
Paisaje con nieve
Tiempo del hombre
El andar
El corazón y la copla
Vacaciones 1971
En el Tolima
Para rezar en la noche
La guitarra y el cantor
Trigo verde
La hermanita perdida
Noche buena en la puna
Agüita del pedregal
El adiós
El grito
Waiño
Pircas
Aguatera
Fin de la zafra
Manuel Silplituca
Cumbreña
No me dejes partir viejo algarrobo...
Romance del aire cordobés

HERMANITO DEL MUNDO

Forastero me llaman porque no tengo
ni un miserable rancho pa´ mis inviernos.
Pude tenerlo, es cierto. Pude tenerlo.
Pero gasté mis cobres con forasteros.

Hermanito del mundo, préstame un libro.
Yo te daré mi copla, que es mi destino.
Dame tu pan, hermano, bebe mi vino,
y sigamos andando por el camino.

El mundo está llenito de forasteros.
Campesinos sin campo, cerros sin indios.
Qué silencio terrible, sobre nosotros.
Forjemos con silencios el alto grito.

Dame tu pan, Hermano. Bebe mi vino.
Y sigamos andando por camino…

Las pampas y las selvas, los minerales,
debieran ser la gracia, nunca el castigo.
Unos son de caoba, otros muy pálidos.
Otros, como mi mano de cobre antiguo.

Dame tu pan, Hermano. Bebe mi vino.
Y sigamos andando por el camino.

Conversaremos siempre. Yo estoy seguro,
allá en los montes altos, junto a los pinos
abajo entre las piedras de los arroyos
y haremos otro mundo para los niños.

Dame tu pan, Hermano. Bebe mi vino.
Y sigamos andando por el camino.

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EL CORAZON Y LA COPLA

El doctor me dijo ayer:
Anda mal su corazón.
Lo que anda mal es la vida,
Que sangra por las heridas
Cuando es mentira el amor.

No quiero verlo fumar.
No quiero verlo sufrir.
¡Ay si en un viejo algarrobo
me pudiera convertir
al tiempo pasar...!
y verlo.

Arena pampa nací,
El viento me hizo cantor.
Y en una noche serena
He de dormirme cantando
La pena que me quedó.

Guitarras en la alameda.
Oscuras coplas perdidas.
Nada se va. Todo queda.
Y el alma escucha dormida
Guitarras en la alameda.
Quiero morirme cantando
Mi destino de cantor.

Quiero dormirme pensando
Que voy andando y andando.
Y haciendo un mundo mejor.

Madrid, 6 de junio de 1970.

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AGUATERA

Aguatera de “El Zanjón”
¡Alhaja niña morena!
Fuego de selva en los ojos
Y música en las caderas.

Desde la acequia a tu rancho
Bajo el rigor de la siesta.
Arena, sol y algarrobos
En tu tierra santiagueña.

Aguatera de “El Zanjón”.
Eres la misma morena
Que yo he visto en Sumamao
Promesando a San Esteban.

Yo te he mirado, bailando
En la carpa de la fiesta.
Con tu vestido floreado
Y un moño rojo en la trenza.

Pañuelo sabio de zambas,
Ala en tu mano morena.
Y despertando caprichos
Al zarandear chacareras.

Huarminita de los montes.
Virgen runa de la selva.
Arena, sol, algarrobos,
Y un cántaro en la cabeza.

Alguna vez en la vida
Volveré por esa senda,
Haciendo el mismo camino
Entre tu rancho y la acequia.

Y he de saludarte al paso,
Aguatera santiagueña,
Mientras cantan los coyuyos
En el rigor de la siesta.

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FIN DE LA ZAFRA

Por caminos tucumanos,
Hacia el monte en que nacieron,
Tierra de soles ardientes,
Perfumada de poleo.

Por caminos tucumanos,
Vino, vidala y silencio,
Se van los hombres del surco
Tan pobres como vinieron.

Ha terminado la zafra,
Dura labor del invierno.
La tierra quedó cansada
Cansada como el obrero.

Ya no se ven en la huella
Pesados carros cañeros.
Ya no se siente el zumbido
De los trapiches moliendo.

Y en la noche de los campos,
Como un adiós del silencio,
Donde antes hubieron cañas
Queda la mal’hoja ardiendo.

Adiós, tierra tucumana.
Caminos que llevan lejos
Me han de separa mañana
De tus campos y tus cerros.

Ya no he de ver en los surcos
Curtidos brazos obreros
Luchando de sol a sol
Por lo que siempre es ajeno.

Yo no he de mirar la luna
Asomando tras del cerro,
Ni el camino de Tafí.
Piedra, canción y recuerdos.

Han de apartarme de aquí
Caminos que llevan lejos.
Más allá de aquellos montes
Perfumados de poleo.

Soy como el cañaveral,
Tierra que rinde el esfuerzo.
Mis flores son de verano
Pero adentro llevo inviernos.

Soy como el cañaveral,
Con sol, y fruto, y silencio.
Y en el alma voy quemando
La mal’hoja de mis sueños.

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NO ME DEJES PARTIR VIEJO ALGARROBO...

No me dejes partir, viejo algarrobo...
Levanta un cerco con tu sombra buena,
Átame a la raíz de tu silencio
Donde se torna pájaro la pena.

Vengo de un mundo lleno de caminos,
Montaña, selva, mar, prado y arena.
¡Traigo una sed de paz, tan infinita!...
Hazme un nido de amor para mi pena.

Yo siempre fui un adiós, un brazo en alto,
Un yaraví quebrándose en las piedras;
Cuando quise quedarme vino el viento,
Vino la noche y me llevó con ella.

Mucho tiempo te vi quieto en la tarde,
Nada cerca de ti, sólo tu fuerza.
Tu balsámica sombra es como el beso
Del aura vesperal sobre la tierra.

No me dejes partir, viejo algarrobo,
Que ya no sé decir: ¡Hasta la vuelta!...
Hay un río profundo que me llama
Desde al antiguo valle de mi pena.

Que en ti se anuden todos los caminos
Como un brazo tenaz de enredadera
Y no haya más rumor que el de la tarde,
Cuando pasa descalza por la arena.

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TIEMPO DEL HOMBRE

La partícula cósmica que navega en mi sangre
Es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
Cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera, raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Luego fui caracol, quién sabe dónde.
Y los mares me dieron la primera palabra.

Después, la forma humana desplegó sobre el mundo
La universal bandera del músculo y la lágrima.
Y brotó la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo. La copla y la plegaria.

Entonces vine a América para nacer un Hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
Otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas, ni pretendo entenderlas.
Las desconozco, es cierto, pues ante viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
Y me dan su mensaje las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni Destino.
Al ampar de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el camino, y la estrella.
Y florezco en guitarras, porque fui la madera.

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EL PAYADOR PERSEGUIDO
(fragmentos)

...

Yo sé que muchos dirán
Que peco de atrevimiento
Si largo mi pensamiento
Pal rumbo que ya elegí,
Pero siempre hei sido ansí;
Galopiador contra el viento.

Eso lo llevo en la sangre
Dende mi tatarabuelo.
Gente de pata en el suelo,
Fueron mis antepasaos;
Criollos de cuatro provincias
Y con indios misturaos.

Mi agüelo fue carretero,
Mi tata fue domador;
Nunca se buscó un dolor
Pues curaban con yuyos,
O escuchando los murmuyos
De un estilo de mi flor.

...

No sé si mi canto es lindo
O si será medio triste;
Nunca fui zorzal, ni existe
Plumaje más ordinario.
Yo soy pájaro corsario
Que no conoce el alpiste.

...

Aunque mucho he padecido
No me engrilla la prudencia.
Es una falsa experiencia
Vivir temblándole a todo.
Cada cual tiene su modo;
La rebelión es mi cencia.

...

El trabajo es cosa buena
Es lo mejor de la vida
Pero la vida es perdida
Trabajando en campo ajeno.
Uno trabaja de trueno
Y es para otro la llovida.

Trabajé en una cantera
De piedritas de afilar.
Cuarenta sabían pagar
Por cada piedra pulida,
Y era a seis pesos vendidas
En eso del negociar.

...

Otra vez fui panadero
Y hachero en un quebrachal;
He cargao bloques de sal
Y también he pelao cañas,
Y un puñado de otras hazañas
Pa’ mi bien o pa’ mi mal.

Buscando de desasnarme
Fui pinche d escribanía;
La letra chiquita hacía
Pa’ no malgastar sellao,
Y era también apretao
El sueldo que recibía.

Cansao de tantas miserias
Me largué pal Tucumán.
Lapacho, aliso, arrayán,
Y hacha con los algarrobos.
¡Uno cincuenta! Era robo
pa’ que uno tenga ese afán.

...

Cuando sentí una alegría;
Cuando un dolor me golpió;
Cuando una duda mordió
Mi corazón de paisano,
Desde el fondo de los llanos
Vino un canto y me curó...

En esos tiempos pasaban
Cosas que no pasan ya.
Cada cual tenía un cantqar
O copla de anochecida.
Formas curar la herida
Que sangra en el trajinar.

...

Aunque canto en todo rumbo
Tengo un rumbo preferido.
Siempre canté estremecido
Las penas del paisanaje,
La explotación y el ultraje
De mis hermanos queridos.

...

Cantor que cante a los pobres
Ni muerto se ha de callar.
Pues ande vaya a para
El canto de ese cristiano,
No ha de faltar el paisano
Que lo haga resucitar.

...

Una canción sale fácil
Cuando uno quiere cantar.
Cuestión de ver y pensar
Sobre las cosas del mundo.
Si el río es ancho y profundo
Cruzo el que sabe nadar.

...

Pobre de aquel que no sabe
del canto las hermosuras.
La vida, la más oscura,
La que tiene más quebrantos,
Hallará siempre en el canto
Consuelo pa su tristura.

...

Aura me voy. No sé adónde.
Pa mí todo rumbo es güeno.
Los campos, con ser ajenos
Los cruzo de un galopito.
Guarida no necesito,
Yo sé dormir al sereno...

Siempre hay alguna tapera
En la falda de una sierra.
Y mientras siga esta guerra
de injusticias para mí,
Yo he de pensar desde allí
Canciones para mi tierra.

Y aunque me quiten la vida
O engrillen mi libertad.
¡Y aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones,
han de vivir mis canciones
en l’alma de los demás!

¡No me nuembren,  que es pecao,
y no comenten mis trinos!
Yo me voy con mi destino
Pal lao donde el sol se pierde.
¡Tal vez alguno se acuerde
que aquí cantó un argentino!

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FUNDACIÓN ATAHUALPA YUPANQUI - www.fundacionyupanqui.com.ar
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